¿Sabías que Uzbekistán fue una pieza clave de la antigua Ruta de la Seda? Este país de Asia Central es un destio ideal para un viaje con historia, arquitectura islámica y ciudades legendarias que parecen de Las mil y una noches.
Empieza el viaje en Samarcanda, con su majestuosa Plaza Registán, sus madrazas de azulejos azules y la impresionante mezquita Bibi-Khanym. Luego continúa hacia Bujará, una ciudad que conserva el encanto medieval con minaretes, callejuelas de adobe y caravasares que invitan a perderse. No te pierdas la fortaleza Ark ni el minarete Kalyan.
Otra parada imprescindible es Jiva, una ciudad amurallada perfectamente conservada donde todo el centro histórico parece un museo al aire libre. Pasear entre sus cúpulas turquesas, torres y palacios es como retroceder en el tiempo. Y al final o inicio de tu viaje visita su capital: la moderna Taskent, donde veremos edificios nuevos pero también soviéticos, bazares y parques.
Llegar a Uzbekistán desde España tiene unas opciones limitadas y eso hace que los precios pocas veces bajen. No hay vuelos directos, se puede volar con una sola escala desde ciudades como Madrid o Barcelona haciendo conexión en Estambul, Doha o Dubai. Aerolíneas como Turkish Airlines tienen buenas combinaciones hasta Tashkent o Samarcanda. Si reservas con tiempo y viajas fuera de la temporada alta, es posible encontrar vuelos de ida y vuelta por menos de 450€, aunque en fechas punta pueden superar fácilmente los 700€. Usar buscadores como Skyscanner y activar las alertas de precios puede ayudarte a encontrar buenas ofertas. Si vuelas desde Barcelona también hay la opción de SunExpress a Esmirna (Turquía) y luego a Samarcanda con la misma aerolínea.
Los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias de hasta 30 días. Solo necesitas el pasaporte con al menos 6 meses de validez desde la entrada al país. Al llegar al aeropuerto, no hace falta pagar ni rellenar papeles extra, pero sí es recomendable tener la primera noche de alojamiento reservada y llevar una copia del seguro médico.
Uzbekistán tiene un clima continental extremo, con veranos muy calurosos e inviernos fríos. La mejor época para visitar el país es durante la primavera, entre abril y junio, o en otoño, especialmente en septiembre y octubre. En esos meses las temperaturas son agradables, hay menos turistas y los paisajes están en su punto, tanto si visitas desiertos como valles montañosos. El verano puede ser sofocante, especialmente en zonas como Bujará o Jiva, donde las temperaturas pueden superar los 40 °C. En invierno, aunque los precios bajan, muchas actividades turísticas disminuyen y los días son muy fríos.
Viajar a Uzbekistán es como retroceder en el tiempo a la época de la Ruta de la Seda. El país está repleto de ciudades legendarias, mezquitas, bazares y arquitectura islámica impresionante. Tashkent, aunque más moderna, sirve como punto de partida para explorar el país. Samarcanda te deja sin palabras con la Plaza del Registán y sus madrasas con cúpulas turquesa. Bujará es una ciudad-museo, perfectamente conservada, con minaretes, patios y rincones que conservan la esencia medieval. Y Jiva, quizá la más fotogénica de todas, rodeada por murallas y callejuelas de adobe. ¡Es una pasada!
Además de las atraciones arquitectónicas, el país tiene paisajes naturales muy interesantes. En el desierto de Kyzylkum puedes dormir en un campamento tradicional y ver las estrellas en plena noche. También puedes acercarte al valle de Ferganá, famoso por su cultura artesanal y su historia, o incluso planear una escapada a las montañas del este, donde se pueden hacer caminatas entre pueblos rurales.
Aunque no es obligatorio, es altamente recomendable llevar un buen seguro de viaje, ya que la sanidad pública tiene limitaciones y cualquier asistencia médica privada o repatriación puede ser costosa. Algunos alojamientos incluso te pueden pedir prueba de seguro para registrarte. Puedes contratar aquí un seguro económico pero con buena cobertura y además hay un descuento especial.
En las ciudades grandes como Tashkent, Samarcanda o Bujará, el acceso a internet es bastante bueno. Muchos alojamientos tienen wifi gratuito, aunque la velocidad puede variar.
Si necesitas estar siempre conectado, puedes comprar una SIM local de operadores como Ucell o Beeline en el aeropuerto o en tiendas autorizadas. Solo necesitas mostrar tu pasaporte. También puedes usar una eSIM internacional y así tener datos desde que aterrizas.
La moneda oficial es el som uzbeko (UZS), y lo mejor es llevar algo de efectivo en euros o dólares para cambiar al llegar, ya que no todos los bancos permiten usar tarjetas extranjeras en los cajeros.
Aunque las tarjetas empiezan a ser aceptadas en hoteles y restaurantes de gama alta, el efectivo sigue siendo lo más eficaz, especialmente en bazares, alojamientos pequeños o transporte local.
Para evitar comisiones, es buena idea llevar una tarjeta sin recargos, que funcionan bien en los cajeros que aceptan las tarjetas no locales.
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