La capital de Portugal es ideal para una escapada ¿Verdad?.
Empieza tu recorrido en el barrio de Alfama, con sus calles empedradas, fachadas coloridas y el sonido del fado saliendo de las tabernas. Sube al Castillo de San Jorge (pasando antes por la Catedral) para disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares del río Tajo. Cruza la emblemática Plaza del Comercio y déjate llevar por el tranvía 28, que serpentea por los barrios históricos.
Visita Belém para ver el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belém y probar los famosos pasteles de nata recién horneados. Pasea por el moderno Parque das Nações o cruza el puente Vasco da Gama, uno de los más largos de Europa.
Ah, y si te gustan los sabores auténticos, no dejes de probar el bacalao a la brasa, las sardinas asadas, el caldo verde y el arroz de marisco. Todo acompañado de un buen vino verde o una copa de ginjinha. ¡Vamos!
Desde España llegar a Lisboa es muy fácil y normalmente bastante económico. Hay vuelos directos desde ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia o Sevilla con aerolíneas como Ryanair, Vueling, TAP Air Portugal o Iberia.
Si reservas con antelación y comparas precios en buscadores como Skyscanner, es habitual encontrar ofertas interesantes, sobre todo fuera de los meses de verano o de los fines de semana más demandados.
Si viajas desde España solo necesitas el DNI o el pasaporte en vigor. Portugal forma parte de la Unión Europea y del espacio Schengen, por lo que no es necesario visado ni ningún trámite especial para viajes turísticos.
Lisboa es un destino que se puede visitar durante todo el año. La primavera y el otoño suelen ser los mejores momentos, con temperaturas suaves, menos turistas y precios algo más moderados.
En verano la ciudad tiene mucho ambiente y los días son largos, aunque también es cuando más visitantes recibe. El invierno es más tranquilo y con temperaturas suaves en comparación con otras ciudades europeas, aunque puede haber algunos días de lluvia.
Lisboa es una ciudad llena de miradores, barrios históricos y calles empinadas que invitan a perderse caminando. El barrio de Alfama es uno de los más antiguos y con más encanto, con callejuelas estrechas, casas tradicionales y el sonido del fado saliendo de algunas tabernas.
La zona de Baixa y la Plaza del Comercio forman el corazón de la ciudad, con grandes avenidas. Desde allí es fácil subir al Barrio de Chiado o al famoso elevador de Santa Justa para disfrutar de las vistas.
Otro de los lugares imprescindibles es, la cercana, Belém, donde se encuentran monumentos emblemáticos como la Torre de Belém o el Monasterio de los Jerónimos, además de las famosas pastelerías donde probar los tradicionales pastéis de nata.
Y si tienes algo más de tiempo, merece mucho la pena acercarse a lugares cercanos como Sintra o Cascais, dos de las excursiones más populares desde Lisboa (especialmente si vas en verano).
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